martes, 26 de julio de 2016

ENCUENTROS EN AGUAS (fragmento)

I
“Si alguien se atreviera
A llegar hasta mi puerta
La certidumbre
Rompería en sollozos
Y ya no vendría nadie
Nadie desde el pasado”
Diálogo, Stella Díaz Varín.

Hay habitantes nuevos en esta sangre
desconozco sus cuerpos e intenciones
unos dicen
que me lance al río
que sería bueno nadar con los peces
y los otros
que abandone el peligro del agua
que se vive mejor en el polvo
con los otros
con todos los otros
con todos los que alguna vez
escupieron fuego en la orilla. 

II
Incomprendidas del río, intocadas 
absolutas, tristes. 
Ese será el día 
-presentimiento que no quise, 
tú sabes, los conoces- 
que tomaré la forma deseada”.
Ven de la luz, hijo, Stella Díaz Varín.

Este río es una cama                                                                                  
y me duermo en su ritmo de peces viajeros
y te llamo con las manos mojadas y los ojos abiertos
esperando que allá lejos
en tu casa de rocas y raíces enredadas
escuches este grito milenario y acudas a él
quizás como un anfibio que no sabiendo por qué
extraña algo de humedad entre sus dientes.
Este río es una cama
y mientras flota este malherido cuerpo
retumba en mis oídos la música del agua
piano de gotas y sedimentos
que arrastra a todas las niñas celestes
que reían y reían al comandar el barco
pero que olvidaron su rostro y sus manos
al estrellarse en la orilla.
Esta cama es un río
y me transformo en tripulante de un cuerpo
habitado por botes, barcazas y canoas
cuerpo que no sabe despertar del ritmo
de este dulce y tenebroso cauce:
dentro del agua está el agua.
Esta cama es un río
abro los ojos y me estrello contra la orilla
lugar donde creí
desembocaríamos en el mar.
Pero no
Este cuerpobarco    corazónbarco
Sólo permite viajeros a vela
porque ellos no llegan nunca a la orilla
porque ellos nunca olvidan sus manos
porque sólo ellos saben tender las sábanas
en este tenebroso y dulce cauce:

dentro del agua está el agua. 

2 comentarios:

Alfonsina dijo...

Hola!! ¿por qué hay tan poco acá cuando es tan agradable? Me gustaría leer más de usted. saludos

Anónimo dijo...

hay hábitos que jamás cambian. pensarte es uno. leerte es otro, una vez al año escribirte. eme..